La tradición artesanal de 10 Vetas se respira en todo el proceso de elaboración, pero incorporando los avances tecnológicos necesarios para obtener el mejor resultado.
Las piezas de 10 Vetas son seleccionadas una a una. El proceso de reposo comienza con la salazón; en ella jamones y paletas son apilados entre capas de sal marina gruesa. Posteriormente son lavados y perfilados, antes de pasar a los secaderos naturales.
Finalizado el secado y asegurada su conservación, completan el ciclo de maduración en nuestras bodegas ubicadas en Jabugo. Cuidar al máximo todos los detalles del proceso es la clave de nuestra calidad.
